jueves, 14 de abril de 2011

DISCERNIMIENTO

Dice Rousseau, en el Discurso del Método, que todos los seres humanos gozamos de la capacidad para juzgar bien y para distinguir lo verdadero de lo falso. Y no hay error en eso, salvo en las limitantes que se presentan en las personas con retrazo mental, por ejemplo, que se ven impedidas del uso adecuado de la razón, en otros casos no hay duda para pensar que el enunciado anterior es verdadero. En el Génesis bíblico leemos también que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, con capacidad para discernir lo verdadero de lo falso y con libertad para actuar según el libre albedrío.
Actuar bien, entonces, depende de cada quien como también el actuar mal. Ahora, cuando una persona culpa a otro por lo bueno o malo que le pasa está en un error, porque su actuación no fue responsabilidad de nadie más que de él o ella. Lo malo depende entonces de la decisión inadecuada, y por eso hubo respuestas que afectaron a la persona directamente. Todo ser humano, salvo la limitante mencionada, tiene uso de razón, es decir analiza sus acciones y luego actúa, y allí también está presente la voluntad, que también requiere del discernimiento. Así que hay buena voluntad, como lo presenta Kant en la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, y mala voluntad. Es que la voluntad no es ni buena ni mala, lo bueno o malo está en lo que decide la persona según el uso de su razón. Actuar bien es una virtud en el uso de la razón humana para decidir mejor hacer lo bueno ante lo malo. Tanto lo bueno como lo malo en las acciones tienen consecuencias. Quien optó por una voluntad mala, falta al deber, por tanto incurre en una falta a la moral, y el que incurre en una falta a la moral, recibe una sanción, y si además falta a la ley, recibe una sanción jurídica. Ahora, si está la razón para descernir lo bueno de lo malo, el ser humano debería optar por la voluntad buena en el actuar, con lo cual obtendrá mejores respuestas en su vida, pero el hombre de mal discernimiento elige la voluntad mala con lo cual recibe como respuesta la sanción. Ante estas decisiones no hay nada más que hacer que compadecerse del que mal actúa y reconocer y distinguir alque bien actúa, porque esto influye en el florecimiento social.

lunes, 21 de marzo de 2011

ÉTICA Y BIOÉTICA

La ética es una disciplina filosófica que agrupa un conjunto de valores que se refieren al cumplimiento del deber. Designa el modo de ser de una persona y el deseo por hacer lo correcto. La boética entonces es un termino holístico que integra al ambiente con la humanided y la tecnología. El término fue impuesto por Van Rensselar Potter, en 1970, con una serie de artículos relativos al tema y en su libro "Bioética: puente hacia el futuro". La bioética como ciencia moderna se divide en especial y general. La especial se ocupa de lo específico en relación con aspectos sociales o políticos, el modelo de asistencia sanitaria, distribución de recursos, aborto, ingienería genética, eutanasia, trasplantes y experimentos con seres humanos, entre otros. La general es puramente teórica. Se ocupa de los fundamentos éticos, valores, principios que rigen o deben regir el juicio ético y de las fuentes documentales de la bioética. Esta ciencia moderna se rige por cuantro principios: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia.

martes, 18 de mayo de 2010

DERECHO A DECIDIR CUÁNDO Y CÓMO MORIR

Se discute en diferentes paises del mundo si las personas tienen derecho legal a decidir apresurar la hora de su muerte. Hasta ahora ese derecho sólo existe en paises como Holanda, Bélgica y Estados Unidos (Oregón y Washington). Sin embargo, la gente debería tener un derecho moral a hacerlo sin que ningún tercero se lo impida, porque de hecho toda persona tiene un derecho a mirir cuando la enfermedad hace estragos y ya no hay nada más que hacer. Sin embargo, los avances médicos han impedido que la muerte llegue a su tiempo, sino que se prolongue, causando a veces mayores sufrimientos y dolores a los pacientes que ansían morir. Porque tambien hay que reconocer que hay pacientes que desean prolongar su vida por el mayor tiempo posible, pero no es el caso en todos. Lo justo es respetar las decisiones individuales, siempre y cuando no afecte la integridad ni la paz de las demás personas. Hay quienes defienden el derecho a la vida a ultranza, sin considerar que el derecho a la vida, como considera Judith Thomsom, supone el derecho a recibir lo mínimo que se necesita para vivir. Si una persona ya no puede disfrutar de sus bines humanos más básicos, entre los que se cuenta incluso el derecho a la vida con dignidad, con salud, con capacidad y podibilidad de edicación, distracción, recreación, trabajo, y disfrtar de las amistades y familia, entonces no se puede hablar de una vida con necesidades cubiertas. Defender un derecho a vivir, simplemente por estar vivos, no tiene mucho sentido. Una vida vegetativas para muchos es vida, pero lo que entendemos como viva es una acción constante y sin impedimentos, más bien con autonomía y libertad para actuar y legir cómo y cuándo actuar y cuándo no. De modo que si, algunas personas considera que si vida, en ciertas condiciones y carente de todo lo que implique estar vivo, considera que su vida no vale la pena de ser vivida, nadie, tiene el derecho de decirle que no ni de negarle ese derecho a apresurar la hora de su muerte, porque no le corresponde decidir por otro, aunque considere que es su deber impedírselo.